El fuego se apaga y mi alma se vuelve débil. Tengo miedo, no quiero caer, no quiero hundirme. No quiero dejar de rezar por el mañana y comenzar a suplicar por el ayer. Quiero levantarme. Quiero levantarme con la frente en alto y gritar con todo el aire almacenado en mis pulmones, con todo ese que almacene durante un año y medio, gritar a todos los organismos vivientes lo logre, vivo, vivo por mi, estoy aquí.
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