Los muros temblaban con su increíble juramento: Con él se reivindicaban miles de víctimas

domingo, 22 de enero de 2012

perdóname pequeño tuerto

Nunca me importó lo que ellos hacían, nunca me importó lo que ellos sabían, pero lo se.

El fuego se apaga y mi alma se vuelve débil. Tengo miedo, no quiero caer, no quiero hundirme. No quiero dejar de rezar por el mañana y comenzar a suplicar por el ayer. Quiero levantarme. Quiero levantarme con la frente en alto y gritar con todo el aire almacenado en mis pulmones, con todo ese que almacene durante un año y medio, gritar a todos los organismos vivientes lo logre, vivo, vivo por mi, estoy aquí.

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