Oí la voz de redención, para mi no hay excepción, empecé a rogar. Oí la voz de satisfacción, necesitándome para benefación, empecé a pedir. Oí las campanas empezar a sonar, advirtiéndome oh señor, no dejes que esta sea mi hora, no dejes que esta sea mi hora.
Estaré allí para ti, cuando camines a través del fuego. Estaré allí para ti cuando las llamas estén más altas, cuando nada encaja y nada parece bien, hasta el último respiro de vida, estaré allí para ti.
Estaré allí para ti.
Me viste resbalar, me viste caer. Mantuvimos nuestro orgullo pese a todo, empezamos a gritar. Cuando los cielos están oscuros, no hay sol que brille, se que veo luz en ti, dejamos de soñar empezamos a creer.
En mi hora de necesidad, estuviste allí, siempre. Ahora es tiempo de que esté aquí para ayudarte. Siempre, siempre
Estaré ahí
No hay comentarios:
Publicar un comentario