Los buitres son fuertes y la carne débil. Que las hienas rieran era intolerable, pero la inevitable y próxima caída del gato lo permitiría. El bosque estaba cada vez más lejos de presenciar el amanecer, y es que el tiempo corría en otro sentido, no hacia atrás ni hacia adelante, la leche calentita y el sol cegador no permitían más que una parada aparentemente temporal que consumía los días de las cortas siete vidas [And the seven brigns return].
Juró no volver a maullar ante los ojos y oídos de quienes no entendieran su lenguaje, pero no lo resistió, quiso que todo aquel que conformara su vida de la manera más importante que se pudiera comprendiera su torcida integridad.
Espera no equivocarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario